Sólo eso, democracia. Lo que disfrutamos en estos países desarrollados.
A Gadafi, líder político en Libia desde hace 42 años, le ha llegado el turno. Después de países como Egipto o Túnez, donde jóvenes y gente con ganas de respirar el aire de la libertad se echaron a las calles a reveindicar lo suyo, ahora le toca a los libios.
Lo que más escalofríos me producen son sus afirmaciones: "Preparaos para defender Libia, preparaos para defender el petróleo", "Estoy aquí en medio de la gente, en Trípoli, y el pueblo que no me quiere no merece la vida". Tirano "democrático" pero inteligente en verdad, jugar la carta del petróleo para que otros más poderosos vayan a ayudarle a callar las voces de los "insurrectos" que piden libertad.
Nuestros queridos políticos tomarán cartas en el asunto y se preocuparán, lo venderán como labor humanitaria... y nosotros lo creeremos. Absurdo. Sólo les interesa el dinero, el bienestar a costa de que otros no puedan disfrutarlo.
Un país entrando en una guerra civil de la que duramente se recuperarán y en la que moriran miles de personas como nosotros, como un compañero de clase, como ese amigo al que todos queremos, como un padre, como una madre... y a la mayoría sólo les interesa el dinero, ¿de verdad se nos puede llamar seres humanos? Luego nos quejamos de "¡Qué mal está el mundo!" y de la situación... pero seguimos callando e ignorando que en verdad, la culpa es nuestra porque lo permitimos.
Otra perla de Gadafi a los jóvenes del país: "que vivan la vida con orgullo, que bailen, que canten" Sólo me queda decir: ojalá, sobre tu tumba y pronto, por favor.
viernes, 25 de febrero de 2011
martes, 22 de febrero de 2011
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Nadie se pelea, nadie ríe, nadie se interesa, nadie se alegra, todos giran y giran, salen a la calle y los ves con ese aire despreocupado, a nadie le apetece pensar.
Quiero una tarde lluviosa para poder salir a la calle y mojarme, sentir que mi cerebro aún sigue vivo al respirar de ese ambiente húmedo y tranquilo. Quiero tumbarme en el césped recién cortado y notar el olor de la libertad. Quiero escuchar música a un volumen tan alto que no se oiga lo que pienso. Quiero nadar en un mar profundo, azul intenso, hasta acabar rendida. Quiero sentarme en un parque y ver una mariposa volar, oir su aleteo despreocupado y libre de ruidos o polución. Quiero leer el libro de mi vida en una noche entera. Quiero ir a un bosque y oir el crujido de los árboles al viento mientras un pájaro picotea la corteza de alguno. Quiero escuchar el ruido del agua al moverse mientras estoy tumbada con los ojos cerrados. Quiero dormir un día entero. Quiero gritar hasta quedarme afónica y que nadie lo oiga. Quiero hacer el mejor solo de guitarra que haya existido, hasta que me sangren las yemas de los dedos. Quiero pisar la nieve descalza para notar que aún siento algo. Quiero conducir un coche a máxima velocidad y desprender toda la adrenalina posible. Quiero llorar. Quiero reír. Sí, mientras imagino mi vida perfecta.
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