Nadie se pelea, nadie ríe, nadie se interesa, nadie se alegra, todos giran y giran, salen a la calle y los ves con ese aire despreocupado, a nadie le apetece pensar.
Quiero una tarde lluviosa para poder salir a la calle y mojarme, sentir que mi cerebro aún sigue vivo al respirar de ese ambiente húmedo y tranquilo. Quiero tumbarme en el césped recién cortado y notar el olor de la libertad. Quiero escuchar música a un volumen tan alto que no se oiga lo que pienso. Quiero nadar en un mar profundo, azul intenso, hasta acabar rendida. Quiero sentarme en un parque y ver una mariposa volar, oir su aleteo despreocupado y libre de ruidos o polución. Quiero leer el libro de mi vida en una noche entera. Quiero ir a un bosque y oir el crujido de los árboles al viento mientras un pájaro picotea la corteza de alguno. Quiero escuchar el ruido del agua al moverse mientras estoy tumbada con los ojos cerrados. Quiero dormir un día entero. Quiero gritar hasta quedarme afónica y que nadie lo oiga. Quiero hacer el mejor solo de guitarra que haya existido, hasta que me sangren las yemas de los dedos. Quiero pisar la nieve descalza para notar que aún siento algo. Quiero conducir un coche a máxima velocidad y desprender toda la adrenalina posible. Quiero llorar. Quiero reír. Sí, mientras imagino mi vida perfecta.
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